miércoles, 10 de diciembre de 2014

Silencio y nada más.

Con solo 17 años de vida, me he enfrentado a miles de gladiadores, pues unos solo querían vencerme y otros intentar ser vencidos. No sé como he conseguido seguir con la frente hacia el cielo y sonriendo a todas las sombras, pues ya hace tiempo que pienso abandonar pero siempre tengo alguna razón por la que quedarme. Mis dos pilares más importantes son mi madre y mi hermana, pues mi padre abandonó el puesto y nos dejó con los ladrillos a poner... Mi familia ha ido dejando la palabra ''familia'' para los que de verdad saben quien es eso, pues para mi, no existe. He conseguido algunas de mis metas, y muchos de mis sueños los he abandonado por el camino, pues tanto peso para mi no lo puedo llevar. Hago siempre un hueco para la esperanza, para que acabe todo y que vuelva a la normalidad, pero la vida me ha hecho para sufrir, y si ese es mi destino lo viviré. Prefiero pasarlo yo mal a tener que ver que alguien no puede más. Y quedarme sin uñas, sin pelo, sin respiración, sin piel, por personas que por mi han movido miles de tierras y de montañas. Tengo miedo de casarme con alguien parecido a mi padre y que me abandone a mitad camino. Miedo de que algún día toda la espera me diga que no ha valido nada la pena. Miedo a ver a mi madre llorar una noche más, a mi hermana caerse por estar débil y miedo a que yo no pueda hacer nada para remediarlo.

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