Hay días quiero que pasen tan rápido como puedan, que empiezan mal y que no van a acabar bien, pero pueden cambiar. Pues hay veces que una buena noticia, una canción o un reencuentro te pueden cambiar el sentimiento. Puede que esa felicidad llegue a durar más de un día y que sea tan grande que la contagies. Hay días que quisiera comerme el mundo y otros que yo soy el postre del mundo. Pero claro, los detalles me cambian y a veces me desordenan todo lo que tenía.
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