Un mundo donde no existe la envidia,
ni la hipocresía, ni la maldad
y ni siquiera el egoísmo.
Un mundo donde no existen barreras,
ni fronteras, ni diferencias
y ni siquiera el odio.
Un mundo donde los males no dejan huella,
donde los fallos anteriores no se vuelven a repetir,
donde no existen caminos que debemos seguir,
e incluso la felicidad es real y alcanzable.
Sin duda, este no es nuestro mundo.
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